PAULA CORROTO - Madrid - 14/05/2008 21:20
El escritor publica Las baladas del ajo, una recreación cruel de la China rural
Cuentan en la editorial Kailas que traer al escritor chino Mo Yan (Shandong, 1955) a España ha sido muy complicado. Aparte de visado y demás burocracia, las autoridades del gigante amarillo les exigían saber los hoteles en los que se alojaría y las ciudades en las que tendría acceso a la prensa. Un control casi exhaustivo para un literato que, de alguna manera, sigue formando parte del aparato, ya que da clases de literatura en la universidad y perteneció al Ejército Popular de Liberación china.
El propio Mo Yan lo ha contado al detalle en sus novelas Sorgo rojo, Grandes pechos, anchas caderas, y la que ahora presenta Las baladas del ajo. En ellas recrea un ambiente rural datado en los años setenta y ochenta del siglo XX, pero muy cercano al feudalismo practicado en Europa hacia el siglo XV: los campesinos trabajaban hasta la extenuación, las recompensas eran escasas y las mujeres ni siquiera podían elegir el hombre con el que querían casarse.
Una sociedad estable
"Ahora ha cambiado todo muchísimo", se apresta a atestiguar Mo Yan cuando se compara esta época con la actualidad. "Aquella era una sociedad muy inestable, ahora se ha estabilizado. También para las mujeres. Las que viven en las ciudades, lo hacen igual que las mujeres occidentales, aunque es verdad que las condiciones de las mujeres del campo sigue sin ser buenas. Les faltan recursos", señala el escritor, que precisamente plasmó esta temática en Grandes pechos...
Si quieres seguir leyendo esta noticia, pincha aquí.
jueves 15 de mayo de 2008
Mo Yan, dardos contra Occidente (Público)
martes 13 de mayo de 2008
Primer capítulo - UNA VEZ de Morris Gleitzman
UNA VEZ estuve viviendo en un orfanato en las montañas, un lugar en el que nunca debí haber estado y en el que casi provoco una gran revuelta.
Todo fue por culpa de la zanahoria.
¿Sabes cuando una monja te sirve la sopa muy caliente de una olla muy grande y te hace inclinarte tanto para que no gotee, que el vaho de la olla empaña tus gafas, y no las puedes limpiar porque estás sujetando el plato y la neblina no se va, aunque reces a Dios, a Jesús, a la Virgen María, al Papa y a Adolf Hitler?
Pues eso es lo que me está pasando ahora mismo.
Me las apaño como puedo para encontrar el camino de vuelta a mi sitio. Utilizo mis oídos para orientarme. Dodie, que siempre se sienta a mi lado, hace mucho ruido al sorber porque tiene los dientes torcidos. Me pongo el plato sobre la cabeza para que ningún otro niño me quite mi sopa y los sorbidos de Dodie me guían en medio del vapor.Voy a tientas hasta que encuentro el borde de la mesa y apoyo el plato, y me limpio las gafas.
En este momento veo la zanahoria.
Está flotando en mi sopa, se ve enorme entre las hebras de col y los pedacitos viscosos de cerdo grasiento, las cuatro lentejas y los trozos de escayola gris del techo de la cocina. Una zanahoria entera.
No me lo puedo creer. En tres años y ocho meses que llevo en este orfanato nunca había tenido una zanahoria entera en mi plato.Ni yo ni nadie.Ni siquiera las monjas tienen una zanahoria entera y eso que ellas se sirven raciones mucho más grandes que nosotros, los niños, porque necesitan energía extra para ser santas.
Aquí arriba en las montañas no podemos cultivar vegetales. Ni siquiera aunque recemos mucho. Es por culpa de las heladas. Por eso si te encuentras una zanahoria entera en este lugar, lo primero que tienes que hacer es contemplarla y luego hacerla pedazos, los suficientes para que sesenta y dos niños, once monjas y un cura puedan probar un trocito.
Miro fijamente la zanahoria.
En este momento soy probablemente el único niño de toda Polonia con una zanahoria entera en su plato. Durante unos segundos pienso que es un milagro.Pero no puede ser porque los milagros sólo pasaban hace millones de años y ahora estamos en 1942.
Entonces me doy cuenta de lo que significa la zanahoria y me tengo que sentar rápidamente antes de que mis piernas flojeen y me desplome. No me lo puedo creer.
Por fin. Gracias, Dios, Jesús, María, el Papa y Adolf Hitler, llevo mucho tiempo esperando esto.
Es una señal.
Esta zanahoria es una señal de Mamá y Papá. Ellos me han enviado mi verdura preferida para que sepa que sus problemas se han terminado. Para que sepa que después de tres interminables años y ocho interminables meses las cosas han mejorado para los libreros judíos. Para que sepa que van a venir a buscarme para llevarme de vuelta a casa.
Sí.
Mareado de la emoción meto los dedos en la sopa y cojo la zanahoria.
Afortunadamente los otros niños están concentrados en su cena, levantando la cuchara hambrientos y echando un vistazo al plato por si acaso se topasen con una pizca de carne o con restos de boñigas de rata.
Tengo que darme prisa.
Si los demás niños ven la zanahoria van a sentir mucha envidia y va a haber un gran revuelo.
Estamos en un orfanato. Se supone que todo el que está aquí tiene a sus padres muertos. Si los otros niños descubren que los míos no lo están, se pondrán muy tristes y las monjas que nos cuidan podrían meterse en un lío con la oficina central católica de Varsovia por haber incumplido las normas.
—Felix San Stanislaus.
Casi se me cae la zanahoria al suelo. Es la voz de la Madre Minka, que grita mi nombre desde su mesa presidencial.
Todo el mundo levanta la vista.
—No se juega con la comida, Felix —dice la Madre Minka—. Si ha encontrado un bicho en su plato, sólo tiene que comérselo y estar agradecido.
Los demás niños, todos, me están mirando fijamente.
Algunos están sonriendo. Otros fruncen el ceño preguntándose qué es lo que está pasando. Intento no parecer el típico niño que acaba de meterse una zanahoria en el bolsillo. Estoy muy feliz y no me importa que me escuezan los dedos por haberlos metido en la sopa hirviendo.
Mamá y Papá, por fin vais a venir a por mí.
Deben de estar abajo, en el pueblo, y han debido darle la zanahoria al Padre Ludwik para que me la subiese y así darme una sorpresa.
Cuando todos los niños vuelven la vista a sus platos, sonrío a la Madre Minka agradecido. Es muy buena, ha hecho una broma para apartar la atención de mi zanahoria.
Hubo dos razones por las que Mamá y Papá eligieron este orfanato: porque era el más cercano y por la bondad de la Madre Minka. El día que me trajeron aquí, me contaron que en todos los años que la Madre Minka fue cliente de su librería, antes de que las cosas se pusieran difíciles para los libreros judíos, ni una sola vez criticó un solo libro.
La Madre Minka no ve mi sonrisa, está demasiado ocupada, mirando la mesa de San Kazimierz, por lo que vuelvo a sonreír agradecido, esta vez a la Hermana Elwira. Ella tampoco se da cuenta porque está muy ocupada sirviendo la cena a los pocos niños que faltan y se muestra muy compasiva con una niña que está llorando por la cantidad de escayola del techo que hay en su sopa.
Son muy amables estas monjas. Las voy a echar de menos cuando Mamá y Papá me lleven de vuelta a casa, deje de ser católico y vuelva a ser judío.
—¿No quieres más? —dice una voz pegada a mí.
Dodie mira fi jamente mi plato. El suyo está vacío. Termina de sorber entre los agujeritos que separan sus dientes torcidos y
me doy cuenta de que está deseando que no quiera más sopa.
Por encima de su hombro, Marek y Telek se burlan de él.
—Crece de una vez, Dodek —dice Marek, pero en sus ojos se ve un destello de esperanza. En el fondo él también desea poder comerse un poco de mi sopa.
Una parte de mí quiere dársela a Dodie porque su mamá y su papá murieron de una grave enfermedad cuando tenía tres años. Pero estos son tiempos muy duros y la comida escasea, y por eso, aunque tu barriga rebose de felicidad, tienes que tragar a la fuerza.
Yo lo hago.
Dodie sonríe. Sabía que sí que quería la sopa. La idea de que no la quisiese es tan absurda que nos provoca la risa floja.
Entonces paro. Me tengo que despedir rápidamente de todo el mundo. Eso me hace estar triste. Y cuando los otros niños vean que Mamá y Papá están vivos sabrán que no he sido sincero con ellos. Eso me hace sentirme todavía más triste.
Me digo a mí mismo que no debo ser tan tonto. Ellos no son mis amigos, no de los de verdad. No puedes tener amigos cuando tienes una vida secreta. Con tus amigos tienes que sentirte tan cómodo que, cuando se te escapa una de tus historias sin querer, saben que les has estado contando eso, una historia.
Pero siento que Dodie es mi amigo.
Mientras me termino la sopa trato de pensar en algo bueno que pueda hacer por él. Algo que le demuestre que estoy contento de haberle conocido. Algo que pueda mejorar su vida aquí dentro después de que me haya ido, una vez que ya esté en mi propia casa, con mis propios libros y con mi mamá y mi papá.
Ya sé exactamente qué es lo que puedo hacer por Dodie.
Ahora es el momento. Acaban de empezar los turnos para bañarse.
La Madre Minka está de pie en la puerta del baño, controlando de arriba abajo el grado de suciedad de Jozef, que está tiritando.
Todos estamos tiritando. El baño está congelado y eso que estamos en verano. Quizá porque es muy grande y está debajo del nivel del suelo. Probablemente hace millones de años, cuando se construyó este convento, este baño se usaba para patinar sobre hielo.
La Madre Minka coge el cordón que lleva atado a la cintura y con un gesto seco señala hacia el dormitorio. Jozef coge su ropa y se aleja rápidamente, aliviado.
—Cerdo con suerte —dice Dodie tiritando de frío. Me salgo de la fi la y me acerco a la Madre Minka.
—Disculpe,Madre —le digo.
No parece que se haya dado cuenta. Está echando un duro vistazo a Borys, que tiene la mitad del campo de deporte bajo las uñas de las manos y de los pies. Y bastante en los sobacos. Veo cómo la Madre Minka está a punto de agarrar de nuevo su cordón y señalar hacia el baño.
Oh, no. No voy a llegar a tiempo.
Entonces la Madre Minka se gira hacia mí.
—¿Qué pasa aquí? —dice ella.
—Por favor,Madre —digo apresuradamente—. ¿Puede ser Dodek el primero en entrar al baño?
Los chicos que están en la cola detrás de mí empiezan a refunfuñar. No me vuelvo para mirar a Dodie. Sé que entenderá lo que estoy haciendo.
—¿Por qué? —dice la Madre Minka.
Doy un paso hacia delante para estar más cerca de ella.
Esto es algo entre la Madre Minka y yo.
—Usted sabe que los padres de Dodek murieron de una grave enfermedad —le digo—. Bueno, pues Dodek ha decidido que quiere ser médico y dedicar su vida para acabar con todas las enfermedades del mundo. La cosa es que, como futuro médico, tiene que acostumbrarse a la higiene y lavarse bien, con agua caliente y limpia.
Contengo la respiración y espero que Dodie no me haya oído. En realidad él quiere trabajar en un matadero de cerdos y estoy preocupado de que diga algo.
La Madre Minka me mira fijamente.
—Vuelva al final de la fila —dice.
—Él necesita de verdad ser el primero en bañarse cada semana —digo—, como futuro médico que será.
—Ahora mismo —grita la Madre Minka.
No voy a discutir. Con la Madre Minka no puedes.
Las monjas pueden tener un gran corazón y ser sin embargo violentas.
Cuando paso por delante de Dodie me mira agradecido.
Yo le pido perdón con la mirada. Sé que no le molestaría la historia del médico. A él le gustan mis historias.
Además yo creo que él sería un gran doctor. Una vez, después de arrancarle las alas a una mosca, consiguió volvérselas a pegar.
Ay, este suelo de piedra está demasiado frío para ir descalzo.
Eso es otra cosa que Dodie podría hacer en un futuro.
Diseñar sistemas de calefacción para los baños. Apuesto que en el año 2000 todos los baños del mundo tendrán calefacción.
En los suelos y todo. Y habrá robots que quiten las ramitas y la arena del agua de la bañera.
Mira, Borys es el primero en bañarse y el agua ya está marrón. Me puedo imaginar cómo estará cuando finalmente me toque a mí. Estará fría y con más tropezones flotando que los que hay en nuestra sopa.
Cierro los ojos y pienso en los baños que Mamá y Papá solían darme. En frente de la chimenea, con agua limpia y un montón de húmedos abrazos entre miles y miles de cuentos.
No puedo esperar más, quiero otro baño como ésos.
Mamá y Papá, daos prisa.
Sigue leyendo en tu librería... es una historia que merece ser leída, al menos UNA VEZ.
Lanzamiento - UNA VEZ
UNA VEZ
Morris Gleitzman
Kailas Colección Ficción
Traducción: Cora Tiedra
14 X 21 cm Rústica
Págs: 168
ISBN-13: 978-84-89624-50-4
Precio: 14,90€
Mayo 2008
Felix tiene diez años, es judío, y vive en un orfanato esperando el día en el que sus padres vuelvan a buscarle.
Es el único niño que no es huérfano, o eso es lo que tendrá que descubrir, porque los nazis irrumpen en Polonia, y persiguen y matan a los judíos.
Inconsciente del riesgo, Felix se escapa para buscar a sus padres. Quizá consiga sobrevivir y encontrarles, quizá le ocurra algo bueno en su vida, al menos una vez.
Una vez es un relato conmovedor narrado por la voz de un niño. La inocencia de Felix se somete a un duro proceso de conocimiento del mundo, un mundo en guerra que es parte de la historia reciente de Europa.
Biografía autor: Morris Gleitzman (Inglaterra, 1953) emigró a Australia en 1969, donde estudió Periodismo y trabajó durante diez años como guionista de televisión. También escribe colaboraciones en prensa, destaca por su faceta de humorista y es uno de los escritores más famosos en Australia.
sábado 10 de mayo de 2008
La voz recuperada de Mo Yan - Babelia

El escritor chino vivió mudo a la fuerza 20 años. Ahora, convertido en uno de los novelistas más influyentes y leídos del gigante asiático, publica Las baladas del ajo, un relato de la agitada historia de su país
"Los novelistas siempre tratan de alejarse de la política, pero la novela en sí gira en torno a la política. A los novelistas les preocupa tanto el destino del hombre que suelen perder de vista su propio destino. Y ahí radica su tragedia".
Con esta cita del líder y dictador soviético Josef Stalin, abre Mo Yan, uno de los escritores actuales chinos más prominentes, su libro Las baladas del ajo (Kailas). No es una elección fruto del azar. Mo Yan navega con tranquilidad sobre las aguas torturadas de su propia vida cuando habla de cómo ha llegado a publicar diez novelas, ocho de las cuales han sido traducidas a otros idiomas a pesar del desconocimiento que aún reina en Occidente sobre la literatura china. Porque, quizá, para él, el destino del hombre es también el suyo, y qué mejor manera de contarlo que a través de su tierra, Gaomi, un pobre condado de la provincia costera de Shandong, que le vio nacer un día de febrero de 1955 y ha sido la principal fuente de inspiración de sus obras.
El resultado es un rico abanico de novelas, que mezclan la agitada historia de la China del último siglo con los ritos y tradiciones de las zonas rurales y el alma del pueblo chino, mediante un lenguaje realista, mágico, descriptivo, humanista y satírico, que se ha visto influido, según reconoce, por autores occidentales como Tolstói, Faulkner o Gabriel García Márquez.
Si quieres seguir leyendo esta noticia, pincha aquí.
miércoles 7 de mayo de 2008
«El universo femenino de Mo Yan» - BARCELONA Y MADRID
Con motivo de la publicación por Kailas editorial del libro Las baladas del ajo, su autor, el escritor chino Mo Yan, nos acercará a su literatura a través de las mujeres que en ella habitan. No en vano, para Mo Yan, “las mujeres son capaces de resistir en momentos en los que los hombres tiran la toalla. Son valientes ante el peligro y ayudan a los hombres a armarse de valor”. De ahí que Mo Yan, más conocido en Occidente por Sorgo Rojo, afirme que en sus novelas existe un homenaje al universo femenino y que mientras alaba a las mujeres, critica la sociedad machista.
Kenzaburo Oé, Nobel de Literatura 1994, afirma en la contraportada del libro de Mo Yan, Grandes pechos amplias caderas (Kailas Editorial): “Si pudiera escoger al próximo Premio Nobel, sería Mo Yan”.
BARCELONA
Martes, 13 de mayo de 2008, a las 19.30 h
Casa Asia Auditorio Tagore
Av. Diagonal, 373 08008 Barcelona
(ver mapa)
Presentación a cargo de:
Ángel F. Fermoselle, editor de Kailas
Jesús Sanz, director general de Casa Asia
Mesa redonda a cargo de:
Mo Yan, escritor chino
Eugenio Suárez-Galbán Guerra, escritor y catedrático de literatura
MADRID
Miércoles, 14 de mayo de 2008 a las 19.00 h
Centro Casa Asia-Madrid
Palacio de Miraflores Auditorio Tagore
Carrera de San Jerónimo, 15 3ª planta 28014 Madrid
(ver mapa)
Presentación a cargo de:
Ángel F. Fermoselle, editor de Kailas
Fernando Delage, director del Centro Casa Asia-Madrid
Mesa redonda a cargo de:
Mo Yan, escritor chino
Eugenio Suárez-Galbán Guerra, escritor y catedrático de literatura
Entrada libre. Aforo limitado
Más información en www.casaasia.es
martes 6 de mayo de 2008
Editores independientes apelan a la calidad para buscar un hueco en el mercado
(Los editores César Sanz, Santiago Tobón, Ángel Fernández Fermoselle, Javier Azpeitia y Manuel Ramos, momentos antes de participar en la mesa redonda)
Un grupo de editores españoles independientes, reunidos esta tarde en el marco de la 41 Feria del Libro de Valladolid, se han mostrado partidarios de ofrecer productos de calidad para hacerse un hueco dentro del mercado y de hacer así viables, también económicamente, proyectos e iniciativas.
'Solemos ofrecer cosas que nadie se ha planteado hasta este momento', ha explicado a Efe el escritor y filólogo Javier Azpeitia, director de Publicaciones de la sociedad '451 Editores', que con un año de vida ha abierto ya líneas de narrativa, de ensayo y de libros ilustrados.
Para Azpeitia, no se trata tanto de 'rebañar' o buscar en los márgenes lo que dejan libre las grandes editoriales, sino de 'encontrar precisamente ahí, en los lados, lo que muchas veces debería estar en el centro y no entra dentro de la estrategia de los grandes grupos'.
Si quieres seguir leyendo esta noticia, pincha aquí.
lunes 5 de mayo de 2008
Encuentro - CONTINENTAL

La Red de Arte Joven de la Comunidad de Madrid y la editorial madrileña Kailas organizan un coloquio sobre "Continental", de David Hernández de la Fuente. Además de este escritor, premio de Narrativa Joven de la Comunidad de Madrid, participan otros autores premiados por este organismo (Alberto Ávila y Ernesto P. Zúñiga) o publicados por Kailas editorial (Eugenio Suárez Galbán).
Jueves 29 de mayo, a partir de la 19:30 en el Centro de Arte Joven (Avenida de América, 13 _ver mapa_)
CRÍTICA - Las caras del sida

Ensayo. ¿Por qué han fracasado, hasta ahora, prácticamente todos los intentos para frenar la propagación del sida en África? ¿Qué es lo que de verdad está pasando en el continente donde vive un 70% de los 40 millones de personas que tienen el VIH (el virus que causa el síndrome)? Son dos preguntas que se hace todo el que se acerca a los estragos de esta epidemia, sobre todo cuando se comparan los resultados con los obtenidos en otros países, como Brasil, que a principios de los noventa tenía la misma tasa de adultos infectados que Suráfrica, y que 15 años después ofrece datos esperanzadores, y no el drama que arrasa el continente africano.
Nolen, periodista canadiense, ofrece una explicación rica y amena. Veintiocho personajes -uno por cada millón de infectados- sirven para ofrecer 28 caras de un prisma complejo. Cada capítulo está dedicado a un personaje, pero, a modo de los buenos reportajes anglosajones, las historias personales sirven para contar una de las facetas de la infección por el VIH: desde la negación de los gobiernos africanos al valor de los primeros activistas, pasando por las situaciones de guerra, el papel de las migraciones, los camioneros, las prostitutas, las redes familiares de apoyo, las abuelas y los huérfanos. Desde Uganda a Suráfrica pasando por decisiones como los ajustes impuestos por el Banco Mundial y el impacto del apartheid, los precios de los medicamentos y las políticas de las farmacéuticas (aproximadamente la mitad de las personas que salen en el libro afirman que no pueden pagar el tratamiento) o el papel de las iglesias occidentales o las creencias locales.
Si quieres seguir leyendo esta noticia, pincha aquí.
miércoles 30 de abril de 2008
Entrevista a Ángel Fernández Fermoselle, editor de Kailas

Por David Yagüe, periodista.
Ángel Fernández Fermoselle (Valencia, 1964) es periodista, escritor y editor de vocación. Fruto de esa pasión fundó la editorial Kailas en junio de 2004, desde entonces ha dirigido una pequeña editorial que está sabiendo construir su hueco en el mercado y que sabe diferenciar a sus obras. Antes, Fernández Fermoselle fue miembro del equipo fundacional de El Mundo, ha sido hombre de negocios, estuvo ligado a la dirección de un equipo de fútbol de primera división. También ha publicado una novela (Amor Kamikaze), una labor, como escritor, que tendrá continuidad en este año 2008.
En esta entrevista Ángel nos habla del sector y de su proyecto editorial con Kailas.
¿Un hombre con su trayectoria como acaba convirtiéndose en editor?
Por puro placer. Por la felicidad que siempre he sentido leyendo historias bien contadas. Por lo apasionante que resulta publicar buena literatura.
¿Cómo definiría su editorial Kailas?
Kailas es una editorial que solamente publica libros que fascinan -por su belleza literaria- o que importan -por su contenido-.
Es una editorial pequeña e independiente ¿Cómo sobreviven en este mercado de grandes grupos y libros mediáticos?
Con mucho esfuerzo, dedicación e ilusión por desempeñar este trabajo cada vez mejor. Pero debo reconocer que no resulta fácil en absoluto. Hay mucho trabajo comprometido, cada día.
Si quieres seguir leyendo esta entrevista, pincha aquí.
Presentación en Sevilla - LO QUE TÚ PIENSAS

EDITORIAL KAILAS PRESENTA en la FERIA DEL LIBRO DE SEVILLA
Lo que tú piensas de José María Pérez Zúñiga
Presentador: JOSÉ MARÍA BERNÁLDEZ (escritor, periodista y crítico literario)
Sábado, 3 de MAYO a las 21 horas
SALA APEADERO
Edificio Ayuntamiento
-Feria del Libro de Sevilla-
Una guerra entre dos personas puede ser tan atroz como la guerra entre dos ejércitos. Sobre todo si los bandos están descompensados. Los maltratadores no tienen por qué ser locos ni desequilibrados; suelen ser personas normales y corrientes, que tienen problemas concretos y reaccionan de la peor forma posible.
José Mª Pérez Zúñiga relata ese proceso íntimo que lleva del amor incondicional al recelo primero, después a la abierta desconfianza y a los pensamientos paranoicos, y a un final de acciones irreparables.
domingo 27 de abril de 2008
José María Pérez Zuñiga presenta "Lo que tú piensas", una novela basada en el miedo, la desconfianza y el silencio
El escritor José María Pérez Zuñiga presentó su libro “lo que tú piensas” junto al periodista Andrés Cardenas, ambos profesores además de la Escuela Superior de Comunicación de Granada, en pleno corazón de la feria del libro, en la sede de Caja Granada ubicada en Puerta Real.
Durante el acto de presentación Cardenas dividió la novela en tres partes, “la primera de ellas relata el nacimiento de un hijo que se interpone en la relación de pareja, en la segunda aparecen los celos, ambos protagonistas se culpan del fracaso de la relación y en la tercera y última parte el hijo pretende o intenta responder a las preguntas que se ha hecho su propio padre”.
Si quieres seguir leyendo esta noticia, pincha aquí.
viernes 25 de abril de 2008
J. M. PÉREZ ZÚÑIGA EN FERIA DEL LIBRO DE GRANADA

EDITORIAL KAILAS PRESENTA
en la FERIA DEL LIBRO DE GRANADA
Lo que tú piensas
de José María Pérez Zúñiga
Presentador: ANDRÉS CÁRDENAS, escritor y periodista.
SÁBADO, 26 DE ABRIL a las 18 horas
SALÓN CAJA GRANADA
-Feria del Libro de Granada-